martes, 4 de diciembre de 2012

"Martes Áureos". Así se llama esta nueva iniciativa creada para asegurarme de llevar a cabo la lectura de un corpus aceptable de obras del Teatro Español de los Siglos de Oro. Con dicho fin, he establecido una lista de lecturas, resultante del cotejo de distintas listas sugeridas y del consenso con mi amiga J. y con mi propia conciencia, y que abarca desde hoy, día 04 de diciembre, hasta el 22 de enero, en un total de ocho martes en los que deberé dar cuenta de hasta nueve obras dramáticas. Un proyecto nada desdeñable, como puede apreciarse...

A continuación daré comienzo a la lista, y cada martes la actualizaré añadiendo la siguiente obra a leer. El último martes realizaré la actualización final, apuntando mis conclusiones y confesando si he superado o no el reto en su totalidad. 

Wish me luck!

Martes 04 de diciembre del 2012

VICENTE, Gil: Tragicomedia de Don Duardos. 















Martes 11 de diciembre del 2012

ROJAS, Agustín de: El viaje entretenido















Martes 18 de diciembre del 2012 

CERVANTES, Miguel: Numancia













Martes 25 de diciembre del 2012

LOPE DE VEGA, Félix: Arte nuevo de hacer comedias | La dama boba














Martes 1 de enero del 2013

RUIZ DE ALARCÓN, Juan: La verdad sospechosa














Martes 8 de enero del 2013

CERVANTES, Miguel de: Entremeses


Martes 15 de enero del 2013

LOPE DE VEGA, Félix: El castigo sin venganza. 

Martes 22 de enero del 2013

MORETO, Agustín: El lindo don Diego. 


CONCLUSIÓN
Soy una mentirosa en potencia y en acto, lo sé, y me disculpo por ello. Pero sabed que he tenido una semana a.s.q.u.e.r.o.s.a. de exámenes que ha convertido en imposible mi propósito de concluir brevemente este apartado, y darlo así por finalizado. Voy a dejar de quejarme en este punto y a meterme en el meollo del asunto, que para eso he entrado al blog.

Montar el asunto de los Martes Áureos ha sido probablemente una de las mejores ideas que he tenido en este cuatrimestre. No sólo me ha servido para entrar en contacto directo con el teatro del Siglo de Oro, tan querido para mí, sino para poder decir que he disfrutado leyendo algo en un cuatrimestre donde uno se ahogaba entre tantas páginas. Ha sido un placer verdadero, en el que el mayor descubrimiento ha sido, sin duda alguna, la genialidad de Calderón. Sí, ya sé que no está en esta lista, pero también me he visto obligada (al principio, por las circunstancias; después por mi propio deseo) a leerlo este cuatrimestre. Tres obras: La vida es sueño, El alcalde de Zalamea y El gran teatro del mundo. Inmensas cada una en su estilo, denotando siempre el poder de una mente extraordinaria, son el reflejo de un todo que apabulla y seduce al que se atreve a acercarse. Por eso, Calderón ha pasado a ser para mí el símbolo del Barroco (y adoro a Lope y adoro a Cervantes, ¡ojo!).
De las obras elegidas propiamente para los Martes Áureos, me quedo con El castigo sin venganza, del siempre gigantesco Lope. Obra compleja que funciona como un mecanismo de relojería suizo, con un final que te deja temblando por lo brutal. ¿Cómo no elegirla con versos como estos?

Pues, señora, yo he llegado,
perdido a Dios el temor,
y al Duque, a tan triste estado,
que este mi imposible amor
me tiene desesperado.
En fin, señora, me veo
sin mí, sin vos y sin Dios:
sin Dios, por lo que os deseo;
sin mí, porque estoy sin vos;
sin vos, porque no os poseo.

En casos como éste, las demás palabras sobran.

D. Valmont

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